Adulación

Adulación

Hay que distinguir entre el reconocimiento a un mérito ajeno y la adulación. El reconocimiento trata de poner en valor los méritos de alguien, y suele ser una alabanza justa y serena del trabajo de quien se habla. La adulación, sin embargo, es ampulosa y suele exagerar los méritos de la persona homenajeada. Su objetivo no es tanto destacar el trabajo o mérito de esa persona, sino tratar de obtener su favor o su predisposición para conseguir algo en el futuro.

Suele utilizarlo también el jefe, como técnica de manipulación, alabando la capacidad y el trabajo de su subordinado para forzarle a hacer lo que se espera de él y comprometerle a no defraudar las expectativas que supuestamente ha generado. Eso siempre da mejor resultado que mostrarse osco y exigente. La adulación es una manera de crear una dependencia que obliga al homenajeado a superar el listón que se le ha impuesto de esa manera tan dulce. El subordinado se siente halagado y agradecido, y cree que al fin alguien ha reconocido sus méritos ocultos. Y ya que el jefe ha descubierto sus capacidades ¡no le va a defraudar!

Y luego están esos personajes que se dedican a publicar sus bendiciones, felicitaciones, alabanzas y agradecimientos al trabajo ajeno, pero lo hacen de manera que parezca que son ellos los líderes del proyecto, cuando en realidad sólo pasaban por allí a tiempo de salir en la foto. Disfrazado de reconocimiento a méritos ajenos, intentan hacer creer a su audiencia que el mérito es suyo, pero que agradecen humildemente la colaboración y el sacrificio de los homenajeados, que normalmente ni siquiera conocen a su mentor. Es una manera de autoadulación, dando a entender con su impostado reconocimiento, aplaudiendo como focas, que son ellos los que premian el trabajo de los homenajeados, y que éstos le quedarán muy agradecidos por sus alabanzas.

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Se acaricia a la yegua sólo para poder montarla.