El Arca

El Arca

Cuando se construye un puente, la empresa constructora prueba su resistencia con camiones cargados de tierra antes de permitir que los ciudadanos circulen con sus coches por él. El puente nunca va a soportar tanta carga en su uso diario, pero es mejor probarlo antes en las peores condiciones posibles para evitar accidentes en el futuro. Ocurre lo mismo con casi todos los procesos industriales: cámaras climáticas, durómetros, máquinas de tracción, dummies... todo un sinfín de aparatos de tortura se utilizan para probar los materiales con los que se construirán los bienes que utilizaremos después en la vida diaria.

Del mismo modo, una pandemia o una crisis económica ponen a prueba nuestra sociedad: los medios de comunicación, los políticos, los jueces, los policías... y los ciudadanos. Más allá de las diferencias cosméticas dictadas por la moda social de cada país y de cada momento, se puede decir que a lo largo de toda la Historia y de toda la Geografía del Planeta, nada cambia. Una situación de presión saca a la luz la verdadera naturaleza de los materiales y de las personas. El que ayer era una afable panadero en tiempos de paz, en tiempos de guerra se convierte en un salvaje carnicero sin escrúpulos. La presión muestra la verdadera naturaleza de la cosas y de las personas.

No todo el mundo se puede salvar. No todo el mundo merece ser salvado. Recuerdo mi paso por el Servicio Militar, en el Centro de Comunicaciones de la Armada. Tenía un amigo al que destinaron a la cafetería. Estar detrás de la barra al mando de cafés, zumos y croissants es todo un privilegio en algunas situaciones. Allí perdí un amigo, como el resto de compañeros, ya que desde su nuevo "centro de poder" comenzó a tratarnos con displicencia -y eso que pagábamos las consumiciones-, y hasta de nuestros nombres se olvidó. No todo el mundo merece ser salvado. La miseria espiritual no merece ser salvada. He visto flaquear a muchas personas que no dudaron en protagonizar mezquinas traiciones, incluso ante presiones pequeñas. Por eso están bien los laboratorios de ensayos: para ver con quién puedes hacer el viaje y con quién no.

La pandemia y la crisis han puesto en evidencia que no todo el mundo merece ser salvado. Y que las Instituciones no están capacitadas ni profesional ni moralmente para gestionar una sociedad humana avanzada. Sabemos quiénes son. Son muchos. No se pueden salvar. No hay botes salvavidas para todos... ¡Y aunque los hubiera!

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Elige bien tu compañero de viaje, porque es quien te pone la música.