Tierra Prometida

Tierra Prometida
Abraham, que significa “padre de muchos pueblos”, es el primer patriarca de la religión judía, de la cristiana y de la islámica. Distintos partidos, un mismo jefe.
Moisés, que significa “salvado de las aguas”, es considerado el líder espiritual de la religión judía, de la cristiana y de la islámica. Distintos partidos, un mismo credo.
Durante cuarenta años de penurias condujo a su pueblo hacia la tierra prometida, les hablaba de brotes verdes una y otra vez, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Hay que tener mucha fe para deambular cuarenta años por tierras polvorientas con las sandalias rotas y el estómago vacío. Para controlar su ira les dio unas leyes que venían “de arriba”, bajo la amenaza de sufrimiento eterno si no las cumplían.

Al final llegaron a la tierra prometida… pero no era un vergel, sino un secarral. Cuarenta años de sufrimiento para llegar a un erial, con todo por hacer y cuarenta años de esfuerzos perdidos. 
Porque Yahveh, tu Dios, te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez y donde no te faltará nada; tierra cuyas piedras son de hierro y de cuyos montes sacarás cobre. Allí comerás y te saciarás, y bendecirás a Yahveh, tu Dios, por la buena tierra que te habrá dado”.

Comienza el curso y veo a ese niño con su mochila cargada de ilusiones porque inicia el camino hacia la tierra prometida, con todo el futuro por delante. Ha sido su primer día de clase después del verano y le cuenta a su padre que ha comido macarrones, pescado blanco y natillas de postre. Los más pequeños (él tiene cinco años) han comido lo mismo, menos el postre, que les han dado yogur. Ya ha conocido a “Izan el pegón”, el año que viene le pondrán una vacuna y la siguiente vacuna se la pondrán cuando tenga doce años.  Conoce su futuro con naturalidad más allá incluso del tiempo que lleva vivido hasta ese momento.

Quienes tenemos más de cuarenta ya hemos cometido gran parte de los errores que se pueden cometer y hemos acumulado experiencias suficientes como para diferenciar lo real de lo prometido, lo esencial de lo superfluo. Es momento de sacarle partido a tanta experiencia, a tantos errores, a tanta sabiduría adquirida en los polvos del camino, no es momento de decepción, no es momento de apoyarse en las vallas de las obras a ver la vida pasar, sino de recoger el fruto de todo lo vivido, de todo lo aprendido. 

Han habilitado un teléfono para que los hijos puedan denunciar a sus padres, otro para que hombres y mujeres puedan denunciar a sus parejas y otro para poder denunciar a los vecinos. Te dicen que cuidar de tus hijos es una aberración alienante y que eres más libre trabajando en una pescadería limpiando tripas de peces o en un astillero soldando chapas de barcos. Te dicen que cuidar de tus hijos es una carga injusta, un trabajo denigrante que hay que repartir de manera igualitaria con tu pareja, porque eso te quita la posibilidad de sentirte realizado. “El trabajo os hará libres”, decía el letrero de la entrada al campo de concentración nazi de Auschwitz.

Los que mandan cambian las leyes naturales y cambian los valores fundamentales destruyendo cualquier ideología que te haga libre, destruyendo cualquier grupo que te haga fuerte… hay brotes verdes, hay una tierra prometida de la que mana leche y miel… pero tienes que cumplir su ley. Y al llegar compruebas que no era verdad.

Y cuando llegue el día del último viaje y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”.

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No hay porvenir, sino porhacer. Sólo la acción produce resultados.