La Hora Bruja

LA HORA BRUJA
Las hienas devoran sus presas dejando en el ambiente un intenso hedor sanguinoliento y nauseabundo. Las diferentes manadas destrozan las piezas a dentelladas en una lucha salvaje por llevárselas a su terreno, dejándolas desfiguradas hasta el punto de quedar irreconocibles.
La carroña resultante dará de comer a otras manadas menores, y todas ellas regurgitarán su alimento una y otra vez durante semanas hasta que se complete su digestión.
No es necesario aclarar que hablo de los medios de comunicación y su manera de tratar la realidad, que aunque la feria es la misma, cada uno la cuenta como le conviene sin importar la exactitud del relato.

Sin embargo, al llegar la madrugada, voces nuevas acarician los micrófonos de la radio y con voz queda te transportan a mundos intimistas recordándote que hay vida después de la feria.
El día ha sido intenso y en el calor de la noche das vueltas sobre el ruidoso colchón de muelles de la casa del pueblo. Entonces, en la hora bruja de la radio, descubres caminos misteriosos de follaje verde-vicioso que te llevan a situaciones que sólo se comprenden en la profundidad de la noche, cuando no tienes que dar cuentas a nadie y te ves solo frente a tu existencia sin más ley que la ley natural.

Quisieras guardar ese momento para revivirlo en la mañana, pero el sol tiene otros planes y los inquietantes caminos de la noche se diluyen, aunque no pierdes la esperanza de volver a encontrarlos cuando vuelva la madrugada. 

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El éxito no llega por casualidad.

Tempus Fugit

TEMPUS FUGIT
Una idea genial. La prostitución es uno de los negocios que más dinero mueve en el mundo, pero tiene un problema: las Administraciones Públicas no cobran por ello, al menos de manera oficial, que ya dicen innumerables noticias en la presa que muchas mafias policiales sí lo hacen.

Las Administraciones piensan que cobrar un impuesto directo a las prostitutas por servicio prestado, por centímetro de pierna ensañada, por categoría profesional... podría dar lugar a que se les tildara de proxenetas. Piensan que eso podría empeorar su imagen. ¡Qué ilusos!

Pero ya han encontrado la fórmula, que están experimentando poco a poco en distintas poblaciones para que la idea vaya calando en la gente.
Se les ha ocurrido que no se puede consentir la prostitución porque eso degrada a las mujeres (a las que no les pagan), así que van a poner multas astronómicas a sus clientes. De esa manera sí van a poder cobrar a los clientes de las prostitutas aunque éstas no lleguen a realizar el servicio.
Si el cliente no va rápidamente al cajero para pagar la multa a los agentes de la moralidad, le amenazan con enviarle la multa a casa para que la vea su familia.
Una oferta que no podrá rechazar, que diría El Padrino.
¿Es o no es una buena idea?

Las prostitutas seguirán en la calle -menudo chollo, cualquiera las retira- y los agentes estarán haciendo la esquina, escondidos y dispuestos a quitarles los clientes para cobrar su particular impuesto sexual.
Que de eso se trata, y no de proteger a las mujeres. Si lo fuera, retirarían a las prostitutas de la calle en lugar de utilizarlas como cebo para hincar el diente en un negocio que les resulta esquivo.

Pues nada, cuando se te acerque una señorita con aspecto sospechoso para preguntarte la hora, lo mejor es salir corriendo, no vaya a ser que aparezca como por arte de magia un agente de la moralidad con el libro de recetas en la mano.

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Tempus fugit (si te preguntan la hora, sal corriendo).

Calidad Humana

CALIDAD HUMANA
Fue
en su fiesta de jubilación donde fue consciente, con incontenible tristeza, de lo absurdo que había sido el viaje. No acudieron todos sus compañeros de profesión: la política había clavado sus garras en la enseñanza y el instituto era desde hacía tiempo cualquier cosa menos un centro educativo, lo que dividía al profesorado en múltiples grupos y tendencias y generaba rivalidades personales que se apartaban de lo meramente académico.
Tantos años de trabajo ilusionante en los que cada alumno era un proyecto personal, para llegar al final de su vida profesional con la sensación de que no había valido la pena.

Durante los brindis de rigor recordaba sus primeros años de docencia en los que las aulas tenían un esqueleto humano, un globo terráqueo, mapas colgados en las paredes, tizas de múltiples colores, vitrinas con variado material educativo y millones de proyectos de futuro. Cuando alguien entraba en esas aulas tenía claro que allí se iba a aprender.
Las aulas actuales tienen sin embargo un aspecto desangelado y apenas cuentan con un par de posters pegados en la pared -torcidos- con consignas igualitarias en género y número o contra algún tipo de violencia, que le recordaba los años en que en los autobuses había letreros que prohibían escupir en el suelo, porque entonces había que decirlo. Y ahora, décadas después, vuelve a hacer falta porque hemos desandado el camino de forma dramática y con difícil camino de vuelta.

Ahora apenas hay tiempo para la formación, ya que la mayor parte de la clase se va en poner paz y convencer a los alumnos de que tienen que abrir el cuaderno, sin ofenderles, ya que por un quítame allá esas pajas amenazan al profesor con esperarle en la calle con familiares y amigos, o con denunciarles ante distintos organismos por traumatizarles con tanta presión.

La extraordinaria aventura del conocimiento y el interesante reto del crecimiento personal dejan paso a un sistema educativo tendente al adocenamiento de las futuras generaciones, y no por un malévolo plan urdido por cúpulas enormemente inteligentes, sino por simple entropía, que ha posibilitado que la bajeza humana se haya instalado como clase dominante en instituciones y grandes empresas.

Recuerdo hace apenas cuatro años cuando fui a hacer unas gestiones en las oficinas de Hacienda de Bilbao. La funcionaria de la mesa de atrás estuvo los diez minutos que tardé en hacer mi gestión increpando agriamente a un abuelo, que no abrió la boca en todo ese tiempo. Me volví para mirarla, sin obtener el resultado que esperaba. El abuelo seguía callado y la torda seguía riñéndole. Ninguno de sus numerosos compañeros de las mesas de al lado le llamó la atención.
Salí de allí con mal sabor de boca por no haber defendido al abuelo del trato vejatorio que estaba recibiendo por parte de los recaudadores. Mi indignación se sumó a la vergüenza que sentí, ya que a esa gestión me acompañó mi hija pequeña y yo no le di buen ejemplo de lo que hay que hacer ante un caso así.
Seguramente debí sacar a la torda a empujones del edificio, que fue mi primera idea. O tal vez debí llamar al vigilante de seguridad para que defendiera al abuelo de aquella funcionaria. Y con toda seguridad, debí llamar a la policía para que se llevara a todos los empleados de Hacienda que fueron testigos mudos y cómplices de aquella bajeza y abuso de posición.

No hace falta calidad humana, para muchos de esos puestos es suficiente con saber euskeranto, el nuevo idioma inventado por el nuevo régimen para crear una nueva patria.  Esto supone en la práctica un magnicidio cultural contra los euskeras tradicionales a los que pretende reemplazar, milenarios idiomas vivos, caso único en el mundo, cuyos orígenes más antiguos se encuentran en La Rioja.

A esta tarea llevan dedicados muchos millones de euros de dinero público.
Ya lo de la educación y la cultura lo dejamos para futuras y lejanas generaciones.

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Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca (Apocalipsis).

Freedom Marijaia

FREEDOM MARIJAIA
“
Moza tan fermosa non vi en la frontera, como una vaquera de la Finojosa”.
Esto escribió el Marques de Santillana ante la visión de una bella mujer que cuidaba ganado en el bosque, entre rosas y flores.
Si hubiera visto a Marijaia, icono del Aste Nagusia, la Semana Grande de Bilbao, se habría cortado las venas con un cartón.

Pido la inmediata puesta en libertad de las distintas comisiones de fiestas que han ido autorizando que ese sea el icono que represente las fiestas de Bilbao.
Pido su libertad porque, aunque no lo he contrastado, doy por hecho que están confinados en un lugar seguro para que no vuelvan a atentar contra el buen gusto. En su lugar, propongo que cada uno de ellos escriba mil veces “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a suceder”.
Cierto es que alguien tiene que meterles las cabras en el corral, pero incluso para este tipo de actos hay que ser comedidos y aplicar un castigo proporcionado.

Quiero pensar que todo ciudadano de bien opina que ese muñeco es feo con avaricia, pero nadie se atreve a decirlo por miedo a las represalias de los bebedores de kalimotxo, ese brebaje que se prepara en las txosnas del Arenal, bares improvisados hechos con toldos y mecanotubo que recuerdan la estética chabolista del Bilbao preindustrial.
El kalimotxo es una bebida hecha a base de vino barato y refrescos de cola carbonatada, y luego cada uno le añade los aditivos que cree conveniente para darle un bouquet personalizado.
Cuando terminan las fiestas y se recogen los toldos y los bidones en los que se prepara el kalimotxo, en muchas ocasiones han aparecido en el fondo de los mismos bragas, alpargatas y otros aditivos de variado pelaje.
Que lo de las bragas, si están impregnadas de flujos pasionales, no me parece ni mal; lo que no termino de encajar es lo de las alpargatas.

Hay quien piensa que las inundaciones del año 1983 en plenas fiestas de Bilbao, fueron motivadas por las lágrimas de los dioses, llorando desconsolados ante tanta falta de estilo. Aunque eso tampoco está contrastado.
A mí me pilló saliendo del teatro y a duras penas pude llegar hasta el coche. Al día siguiente supe que aquel chaparrón inoportuno llegó a ser dramático y marcó el inicio de la construcción del nuevo Bilbao, un pequeño paraíso.

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Un vaso se llena con una jarra.

Guerra De Mundos

GUERRA DE MUNDOS
Con menos de 300 años de historia, Estados Unidos se ha convertido en el dueño del mundo gracias a su poderío militar, del que hace uso de manera continuada en todos los rincones del planeta.

El exterminio de todas las tribus indias, después de emborracharles y corromperles minuciosamente, y el secuestro de miles de ciudadanos africanos de raza negra para convertirlos en sus esclavos, da una idea del talante de este pueblo, que acumula armamento químico, bacteriológico y nuclear en cantidades suficientes como para destruir varias veces todo el planeta así como cualquier vestigio de vida.
Sin olvidar, claro está, que es el único país que ha utilizado bombas atómicas para atacar dos ciudades indefensas, con el único objetivo de probar los nuevos ingenios nucleares de plutonio y uranio, a todo correr, antes de que acabara oficialmente la Segunda Guerra Mundial, hecho que en la práctica ya había sucedido.
Esta acción es sin duda el hecho más repugnante que el ser humano ha realizado jamás en toda su historia, la obra cumbre de la bajeza moral que degrada a la raza humana hasta el punto de hacerla indigna de habitar este planeta.

El mundo, y especialmente Europa, tiene que estar agradecido a EE.UU. por su intervención en la Segunda Guerra Mundial, pero a la vista de cómo se lo está cobrando, hay razones más que sobradas para preguntarse por sus verdaderas motivaciones. Hay que tener en cuenta que EE.UU. se incorporó a la guerra muy a última hora, cuando el ejército alemán estaba ya muy disperso y muy mermado.
Al final de la guerra se habían producido unos 70 millones de muertos, donde la Unión Soviética había "aportado" 27 millones de muertos, frente a los escasos medio millón de muertos de Estados Unidos. Sólo en el pequeño Vietnam, EE.UU. lanzó tres veces más bombas que en toda la Segunda Guerra Mundial.
Desde el mismo instante del final de la gerra, Estados Unidos empezó a amenazar expícitamente con atacar con sus recién estrenadas bombas nucleares a todos los países que pretendieran acceder y controlar los recursos naturales del planeta, especialmente el petróleo de Oriente Medio.

Dos grandes océanos les protegen por el este y el oeste, dificultando así cualquier tipo de ataque o represalia por parte de otros países, lo cual no supone para ellos ningún obstáculo para atacar cualquier país, ya que poseen armamento capaz de desplazarse o alcanzar cualquier rincón del planeta en poco tiempo.
Por el norte están protegidos por los simpáticos y afrancesados canadienses, pero es en el sur donde tienen su talón de Aquiles, fuente de inmigrantes de bajo perfil que degradan sus ciudades con drogas y delincuencia callejera. Para tratar de evitarlo despliegan en esa zona kilómetros de alambradas y patrullas armadas que intentan impedir ese tipo de inmigración.
Pero es muy difícil ponerle puertas al campo, así que año tras año miles de inmigrantes consiguen introducirse en su país y se mezclan en sus calles con los descendientes de los esclavos, estando ambos colectivos agrupados en barrios especiales, siendo los principales clientes de sus cárceles.

En cierta ocasión un vicepresidente norteamericano de visita en un país de Latinoamérica se disculpó ante las autoridades de ese país por no saber hablar latín.
A la vista del "latinazo" sería conveniente, ante un eventual bombadeo de Siria por parte de Estados Unidos, aclararles la diferencia entre Siria y nuestra querida Soria.
No pasa nada, la mayor parte de los dirigentes de esos países, así como los mandos de sus ejércitos, a los que subvenciona (como al ejército egipcio que acaba de dar un golpe de estado contra el primer gobierno democrático de ese país) están a su servicio. En caso de encontrarse con algún dirigente díscolo o patriota, éste empieza a tener rachas de mala suerte y sufre boicots comerciales, revueltas civiles, golpes de estado o accidentes de aviación. Desde el fin de la guerra, EE.UU. se didicó a derrocar gobiernos democráticos por todo el mundo, especialmente en Sudamérica, promocionando y financiando dictaduras militares que les entregaran los recursos de sus países.
A pesar de que hasta a sus aliados les trata como enemigos a los que corrompe, vigila y espía, no es posible una acción conjunta internacional para defenderse de ellos con sus armas, ya que son muy superiores en ese campo.

Había un individuo que presumía de haber vencido a un campeón de ajedrez y a un campeón de boxeo. Luego aclaró que al campeón de ajedrez le ganó boxeando y al campeón de boxeo le ganó jugando al ajedrez.

Indigentes árabes con sandalias son capaces de atacar los centros neurálgicos de su civilización, como venganza por destruir y saquear sus países, mientras que los descamisados, los espaldas mojadas y los descendientes de los esclavos se encargan de destruirla desde dentro.
Esta situación me trae a la memoria la historia de “La guerra de los mundos”, en la que los marcianos invaden la Tierra y no hay país capaz de hacerles frente. Son unos seres insignificantes, bacterias terrestres contra las que no estaban inmunizados, quienes al final consiguen salvar al planeta del peligroso invasor.

Su civilización está actualmente en franca decadencia y sus recursos se están agotando, lo que les hace muy peligrosos ya que se ven obligados a saquear cada vez más países para poder mantener su vida de lujo de nuevos ricos basada en el crédito, la especulación, la guerra y la extorsión al resto del mundo.
Sus ciudadanos, anestesiados con villancicos de grandes almacenes y discursos patrióticos, viven en los mundos de Yupi y siguen convencidos de que cada vez que su ejército ataca un país con recursos naturales, organiza un golpe de estado o una revuelta y asesina a su presidente, lo hace por el bien de la Humanidad.

Lo dicho, la mejor manera de hacerle jaque mate al campeón de boxeo es jugando al ajedrez.

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Trata bien a quien te encuentres cuando subas, porque volverás a encontrártelos cuando bajes.

Hijo Putativo

HIJO PUTATIVO
He visto varios días en las noticias de la televisión a una mujer que decía que quería tener un hijo, una de las cosas más bonitas que se pueden hacer en esta vida.
No tenía un aspecto muy femenino, pero cada uno tiene el aspecto que puede, o el que la da la gana, faltaría más.
Se declaraba representante de una asociación de gays, lesbianas, transexuales y otras variantes, que cada uno puede apuntarse a lo que quiera, hasta ahí podíamos llegar.

No le apetece echar un polvo, una opción muy respetable, por lo que reclama al Estado su derecho constitucional a que éste le facilite gratis, con cargo a la Seguridad Social, un varón que se masturbe para ella, pero sin pensar en ella -a ver si la vamos a tener y se ve obligada a denunciar al susodicho varón por acoso sexual virtual- y obtener así el material genético necesario para tener el hijo deseado con el que conseguiría sentirse realizada como mujer.
Lo de los hombres es mucho mejor: exigen que el Estado les dé gratis un niño ya hecho, con todas sus vacunas y papeles en regla, para que puedan sentirse realizados como padres en las mismas condiciones que los heterosexuales que se lo han currado.

¡Y a ver quién es el guapo que se atreve a hacer algún comentario sobre este derecho inalienable de aquellas personas a las que no les apetece echar un polvo!

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La mirada en el horizonte, los pies en la tierra.

Sin Perdón

Sin Perdón
Seguramente has perdonado alguna vez. Seguramente alguna vez te han perdonado un error, una ofensa, un desliz. Cuando te perdonan, especialmente si quien lo hace es importante para ti, te sientes aliviado, y cuando perdonas, te sientes generoso, te sientes bien por lo buena persona que eres.

Sin embargo, perdonar es ofender, perdonar es humillar, perdonar es castigar. “Eres un bellaco, tú tienes toda la culpa, pero yo soy generoso, lo voy a olvidar y no te lo voy a tener en cuenta”.

Perdonar no cambia el pasado y sólo sirve para restregar al beneficiario de tu magnanimidad que tú eres grande y él es mezquino.
Cuando dices que perdonas, en realidad estás diciendo “tú tienes la culpa (si no la tuvieras no habría necesidad de que yo te perdonara), pero yo soy generoso y no te lo voy a tener en cuenta”.
Y cuando dices que lo vas a olvidar, en realidad lo que estás haciendo es recordarle que él sigue teniendo la culpa -no vaya a ser que se le haya olvidado-, pero que tú no se lo vas a tener en cuenta.

De esta manera, cuando te perdonan, cuando perdonas, lo que estás haciendo es volver a admitir en tu círculo a esa persona, pero bajo nuevas condiciones, mermadas, por supuesto, nuevas reglas de juego en las que la otra persona tiene que estarte siempre agradecido por haberle admitido en tu círculo a pesar, que conste, de que no se lo merece.

Es como ese empresario que despide a un empleado fijo porque dice que no es muy eficaz, pero a la semana siguiente vuelve a contratarle con un contrato eventual y la mitad de sueldo.

Perdonar no sirve de nada, no cambia lo hecho, y quien se atreve a perdonar está más cerca del bellaco que del magnánimo. Piénsalo. 

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Si el viento tira el muro, la culpa no es del viento, sino del muro.

Comité De Expertos

COMITE DE EXPERTOS
Hace unos años asistí en Bilbao a una entrega de diplomas a personal relacionado con la seguridad pública y privada. Me invitaron porque como guinda a su curso de formación, les di una pequeña charla sobre equipos de vigilancia y contravigilancia.
Uno de los ponentes hizo una presentación extraordinaria que me recordó a libros oscuros y a escenarios tenebrosos.
Hablaba sobre cómo gestionar una una ciudad, una comunidad, un país.
El paso número uno era generar miedo -desde las instituciones- en los ciudadanos. El segundo paso era ofrecerles protección y bienestar a cambio de que renunciaran a parte de sus libertades personales. El resto de la charla profundizaba en los detalles.
La charla tenía un objetivo didáctico y en el salón de actos de aquel edificio público se encontraban representantes políticos y policiales. No hubo detenciones, sólo aplausos.
Yo también aplaudí mientras me decía “joder, y nadie me creía cuando decía que eso era exactamente lo que estaba sucediendo”. Incluso me levanté para felicitar al ponente por su detallada exposición del procedimiento, que conocía bien por ser uno de los asesores en estos temas de quienes gestionan la libertad de los ciudadanos.

Ya hablaba del fracaso de la democracia la escritora gallega Concepción Arenal, precursora entre otras cosas del feminismo en España. Muchas calles españolas llevan su nombre.
La democracia, con minúscula, ha fracasado estrepitosamente y sólo sirve para llenar los bolsillos de los partidos políticos y de toda esa pléyade de empresas y organizaciones variopintas que reclaman una parte del botín en forma de subvenciones a cambio de su apoyo al Sistema.
Los ciudadanos tienden a pensar que el dinero público que se reparten todas esas bandas al abrigo de su democracia sale del bolsillo de los demás, no del suyo.

Por definición, la mayoría de los ciudadanos son antisistema, ciudadanos no alineados que están fuera de cualquier esfera de reparto del botín, y su única función es mantener la infraestructura del Sistema y pagar los impuestos confiscatorios que el Estado reclama para su uso, disfrute y reparto entre sus colaboradores.
Después de comprarse todo tipo de ridiculeces de nuevos ricos, los dirigentes y los grandes empresarios del país se llevan el botín sobrante a otros países, a su particular isla de Tortuga, como han hecho siempre los piratas de todas las épocas.

El bienestar social que nos han vendido ha sido posible gracias a los créditos que el Estado ha estado pidiendo a anónimos mercaderes internacionales con cargo al futuro del país, de nuestros hijos, de nuestros nietos. Los niños ya no vienen con un pan debajo del brazo, sino con una deuda de más de 80.000 € per cápita (20.000 € si se excluye la deuda bancaria), según informa estos días la prensa.
Sus trajes, sus chalets, sus putas, su cocaína... lo han pagado hipotecando el país.
Han vendido un país que ni siquiera era suyo.
Se han ocupado de que la ciudadanía ceda al Estado el control de sus vidas a cambio de que éste les garantice cierto grado de bienestar y seguridad.
Cuando los ciudadanos protestan, ponen en marcha todo su sistema de represión y de control, argumentando que hay que renunciar a la libertad en beneficio de la seguridad, de la suya.

Quien renuncia a su libertad en aras de la seguridad, ni tiene, ni merece, ni libertad ni seguridad.

Ni las pensiones están ya garantizadas. Durante toda tu vida has cotizado hasta el 40% de tu sueldo a la Seguridad Social, pero no te dieron un contrato que te garantizara que ese dinero que te han estado quitando te iba a servir para asegurar tu supervivencia cuando ya no pudieras valerte por tus medios.
Una estafa en toda regla, que de todas formas no habrías podido evitar porque no eres dueño de nada de lo que tienes. Hasta se han adueñado de tu intimidad y se arrogan el derecho a espiar tu correspondencia y tu vida privada con el argumento de que así garantizan tu seguridad.
Qué bonito es Google, Microsoft, Facebook... Ahora quieren incluso que pongas voluntariamente toda tu información en “la nube”, que hasta el nombre les ha quedado bonito.

Nada que comentar sobre la eliminación de centenares de líneas de ferrocarril, que dejan sin comunicaciones a las poblaciones que más lo necesitan sólo porque no son rentables, mientras se inauguran líneas de AVE a bombo y platillo para hacerse la foto, una foto de familia en la que aparecen muchos imputados en delitos contra los ciudadanos y contra el país. El AVE está bien, aunque sólo sea porque hace bonito, pero además de, no en vez de.

Ahora está de moda pedir la colaboración de “comités de expertos” para dar malas noticias sin que el Estado tenga que manchar más su imagen. Ni que decir tiene que esos comités de expertos ya tiene sobre la mesa cuáles tienen que ser sus conclusiones, antes incluso de que se designe quiénes van a formar parte de ese grupo de agoreros.

Este país necesita una nueva forma de gobierno, un “Comité de Expertos Independientes”, gente competente que no esté manchada por la actividad política, gente que esté fuera del Sistema, gente que no diga que precipitarse al vacío es un "crecimiento negativo", gente que no diga que "hay que trabajar más y cobrar menos", mientras ellos se llevan nuestro dinero a sus islas Tortuga o sus islas Caimán, que de fondos de reptiles va la cosa.
Y de momento, suspender pagos a elementos extranjeros y recuperar el dinero saqueado al país por todo este entramado “democrático”.

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Las multas son los impuestos de los malos. Los impuestos son las multas de los buenos.