Niños Robados
Estaba yo pensando...
Primero fueron a por las mujeres. Les dijeron que los hombres eran sus enemigos y que las menospreciaban sólo por el hecho de que ellos eran hombres y ellas mujeres. Les facilitaron un teléfono especial para que les denunciaran cuando se sintieran agraviadas, porque sólo las Instituciones las escuchaban.
Después fueron a por los gays. Les dijeron que la sociedad les rechazaba y que tenían que rebelarse contra esa situación reivindicando con orgullo su naturaleza, y que sólo las Instituciones les apoyaban, instalando en las calles bancos pintados de colores.
Luego fueron a por los niños. Les facilitaron un teléfono especial para que denunciaran a sus padres si les reñían o les daban una colleja, y les dijeron que sólo las Instituciones velaban por sus intereses.
Así, nos enteramos de que la policía detiene a una madre por haber castigado sin teléfono móvil a su hija de 15 años.
Vemos cómo un niño de 12 años tiene derecho a cambiar de sexo sin el consentimiento de sus padres.
O cómo a un padre se le retira la patria potesdad porque trabaja muchas horas de camarero y no puede atender a sus hijos como debería.
"Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan".
Ellos, con sus políticos y sus periodistas, con sus jueces y sus policías, destruyen las familias, la sociedad y hasta el sentido común, incitando al odio de todos contra todos -divide y vencerás- diciéndoles que los unos quieren robarles la boina a los otros, para tenerles entretenidos y así poder seguir saqueando los recursos de todos, que de eso, y no de otra cosa, es de lo que se trata.
Liberan delincuentes hasta varias veces en un mismo día para generar inseguridad y que sea la propia sociedad la que reclame más leyes, más jueces y más policías.
Diseñan sistemas educativos que convierten a universitarios en incultos titulados.
Crean niños caprichosos, egoístas y tiranos que exigen a sus padres derechos que ellos les han dado, porque a sus padres hasta la patria potestad les han quitado.
Promocionan la vulgaridad, la falta de educación, la incompetencia, la fiesta continua, el todo vale siempre que sea soez y grotesco... cualquier cosa que destruya la sociedad les sirve.
"A río revuelto, ganancia de pescadores".
Algo hay que hacer.
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"Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que, gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre".
Un mundo feliz (1932), ALDOUS HUXLEY
Censura
Censura
Hace varias décadas dirigía una revista juvenil ilustrada que publicábamos con la colaboración de entusiastas voluntarios. Cada uno escribía sobe el tema que le apetecía (música, deporte, política, sociedad, humor, etc.), tratando siempre de sortear la legalidad vigente, y después transcribíamos los artículos con una pesada máquina de escribir Remington de negro hierro. Escribíamos en clichés (algo parecido al papel de calcar, que se perforaba con cada impacto de las letras de la máquina de escribir), y después hacíamos copias con una especie de imprenta artesanal, las entonces llamadas "vietnamitas", con las que se imprimían los pasquines para convocar huelgas o manifestaciones ilegales contra el Gobierno.
Entonces era algo hasta poético, porque la represión contra la libertad de expresión la ejercían las Instituciones, con la ayuda de policías armados con porras y pistolas, jueces con togas y puñetas y funcionarios parapetados tras altos mostradores con cristales con un pequeño agujero a través del que podías protestar al vacío. El que se atrevía a opinar contra el criterio establecido era casi un poeta, un guerrillero revolucionario, alguien simpático al que admirar, pero del que había que mantenerse a una distancia prudencial para que no te salpicara de robote algún porrazo que otro.
Ahora las cosas han cambiado mucho. Ahora somos demócratas y la represión no la ejercen las Instituciones -que también-, sino todo el mundo. Con la democracia y gracias a las redes sociales, todo el mundo tiene derecho a reprimir las opiniones de los que se atreven a opinar en contra del criterio dictado por los gobiernos a través de los medios de comunicación. ¡Vamos, como siempre!
Esto lleva a la autocensura, dado que mucho más cruel que los cuerpos de represión de la pre-democracia, son los que se definen ahora como demócratas tolerantes ("dime de qué presumes y te diré de qué careces"). No importa lo peregrino que sea el argumento, hordas de demócratas de nuevo cuño se encargan de defenderlo para no les califiquen con ninguno de los "...istas" con el que los medios tildan a los librepensadores, y con rabia desbordada se permiten enmendarle la plana a cualquiera que se atreva a decir que la tierra es redonda, o plana, según les digan.
¡Vamos progresando!
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"Homo homini lupus".
Hace varias décadas dirigía una revista juvenil ilustrada que publicábamos con la colaboración de entusiastas voluntarios. Cada uno escribía sobe el tema que le apetecía (música, deporte, política, sociedad, humor, etc.), tratando siempre de sortear la legalidad vigente, y después transcribíamos los artículos con una pesada máquina de escribir Remington de negro hierro. Escribíamos en clichés (algo parecido al papel de calcar, que se perforaba con cada impacto de las letras de la máquina de escribir), y después hacíamos copias con una especie de imprenta artesanal, las entonces llamadas "vietnamitas", con las que se imprimían los pasquines para convocar huelgas o manifestaciones ilegales contra el Gobierno.
Entonces era algo hasta poético, porque la represión contra la libertad de expresión la ejercían las Instituciones, con la ayuda de policías armados con porras y pistolas, jueces con togas y puñetas y funcionarios parapetados tras altos mostradores con cristales con un pequeño agujero a través del que podías protestar al vacío. El que se atrevía a opinar contra el criterio establecido era casi un poeta, un guerrillero revolucionario, alguien simpático al que admirar, pero del que había que mantenerse a una distancia prudencial para que no te salpicara de robote algún porrazo que otro.
Ahora las cosas han cambiado mucho. Ahora somos demócratas y la represión no la ejercen las Instituciones -que también-, sino todo el mundo. Con la democracia y gracias a las redes sociales, todo el mundo tiene derecho a reprimir las opiniones de los que se atreven a opinar en contra del criterio dictado por los gobiernos a través de los medios de comunicación. ¡Vamos, como siempre!
Esto lleva a la autocensura, dado que mucho más cruel que los cuerpos de represión de la pre-democracia, son los que se definen ahora como demócratas tolerantes ("dime de qué presumes y te diré de qué careces"). No importa lo peregrino que sea el argumento, hordas de demócratas de nuevo cuño se encargan de defenderlo para no les califiquen con ninguno de los "...istas" con el que los medios tildan a los librepensadores, y con rabia desbordada se permiten enmendarle la plana a cualquiera que se atreva a decir que la tierra es redonda, o plana, según les digan.
¡Vamos progresando!
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"Homo homini lupus".
Acecha La Muerte
Acecha La Muerte
Te irás, en lo mejor de la vida tal vez, o tarde quizá, cuando hace tiempo que debiste haberte ido ya.
Después de un tiempo en barbecho, alguien volverá a horadar el jardín de la viuda.
El divorciado volverá a regar nuevas tierras sin dueño, que todo el mundo se ha mudado a la ciudad de la libertad y hay muchas tierras por arar.
El empleado despedido será sustituido, o no, y todo en la empresa seguirá igual, sin que nada ni nadie le eche de menos.
Los jóvenes se harán viejos sin saber que en realidad nunca tuvieron futuro y sin haber aprendido nada porque creían saberlo todo, con su estulticia pegada a su smartphone.
Acecha la muerte, burlona, no tiene prisa ni sentido de la oportunidad.
Y tú, haciendo planes sólo para sobrevivir, librando batallas ajenas, entretenido en discusiones vacuas sin separar el trigo de la paja y la paja del polvo, sin hacer nada trascendente, sin darle consistencia a la vida mientras dure.
----------------------
"Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido y acabado
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido por pasado".
Te irás, en lo mejor de la vida tal vez, o tarde quizá, cuando hace tiempo que debiste haberte ido ya.
Después de un tiempo en barbecho, alguien volverá a horadar el jardín de la viuda.
El divorciado volverá a regar nuevas tierras sin dueño, que todo el mundo se ha mudado a la ciudad de la libertad y hay muchas tierras por arar.
El empleado despedido será sustituido, o no, y todo en la empresa seguirá igual, sin que nada ni nadie le eche de menos.
Los jóvenes se harán viejos sin saber que en realidad nunca tuvieron futuro y sin haber aprendido nada porque creían saberlo todo, con su estulticia pegada a su smartphone.
Acecha la muerte, burlona, no tiene prisa ni sentido de la oportunidad.
Y tú, haciendo planes sólo para sobrevivir, librando batallas ajenas, entretenido en discusiones vacuas sin separar el trigo de la paja y la paja del polvo, sin hacer nada trascendente, sin darle consistencia a la vida mientras dure.
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"Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido y acabado
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido por pasado".
Gato Encerrado
Gato Encerrado
Recuerdo perfectamente aquel día, el día en que me nombraron presidente de la Comunidad de Vecinos de mi portal. Yo me encargaría durante todo un año de todas las gestiones y de todos los marrones de la escalera, mientras mis vecinos se dedicarían a sus cosas con total tranquilidad. Pero yo sería el encargado de trabajar de manera altruista por el bien de la Comunidad, y eso era una labor encomiable.
Acabamos de tener Elecciones en el país. Hay partidos que han ganado y otros que han perdido. Los que han ganado lo celebran por todo lo alto, y los que han perdido dicen que se pondrán a trabajar desde este mismo instante para ganar en las próximas Elecciones.
Cuando me nombraron presidente de la Comunidad de Vecinos no me alegré en absoluto, nadie me felicitó y yo no salí por las calles vociferando mi triunfo, porque pensé que trabajar por la Comunidad no era un premio personal, como el que gana un concurso de Pasapalabra o Eurovisión, sino un sacrificio, un trabajo duro en favor de la Comunidad.
Tanto festejo, tanta alegría por parte de los ganadores... y tanta tristeza por parte de los perdedores... hay algo que no entiendo.
Aquí hay gato encerrado.
----------------------
Si quieres ir deprisa, vete solo.
Si quieres llegar lejos, viaja acompañado.
Recuerdo perfectamente aquel día, el día en que me nombraron presidente de la Comunidad de Vecinos de mi portal. Yo me encargaría durante todo un año de todas las gestiones y de todos los marrones de la escalera, mientras mis vecinos se dedicarían a sus cosas con total tranquilidad. Pero yo sería el encargado de trabajar de manera altruista por el bien de la Comunidad, y eso era una labor encomiable.
Acabamos de tener Elecciones en el país. Hay partidos que han ganado y otros que han perdido. Los que han ganado lo celebran por todo lo alto, y los que han perdido dicen que se pondrán a trabajar desde este mismo instante para ganar en las próximas Elecciones.
Cuando me nombraron presidente de la Comunidad de Vecinos no me alegré en absoluto, nadie me felicitó y yo no salí por las calles vociferando mi triunfo, porque pensé que trabajar por la Comunidad no era un premio personal, como el que gana un concurso de Pasapalabra o Eurovisión, sino un sacrificio, un trabajo duro en favor de la Comunidad.
Tanto festejo, tanta alegría por parte de los ganadores... y tanta tristeza por parte de los perdedores... hay algo que no entiendo.
Aquí hay gato encerrado.
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Si quieres ir deprisa, vete solo.
Si quieres llegar lejos, viaja acompañado.
Tan Cerca, Tan Lejos
Tan Cerca, Tan Lejos
No hace mucho asistí a una conferencia sobre la Novela Negra como género literario. Suelo asistir a todos los eventos literarios que puedo, y en esa ocasión la conferenciante era una joven escritora guipuzcoana de Novela Negra y relatos infantiles, combinación más frecuente de lo que pueda parecer, según nos dijo.
Decía que sus novelas estaban ambientadas en su propia ciudad porque era un entorno que conocía bien, un entorno con el que sus lectores podían sentirse familiarizados. "¡Quién no conoce a algún traficante de drogas!", decía la escritora. Su sorpresa fue mayúscula cuando comprobó que nadie en la sala había conocido nunca a ningún traficante de drogas a pesar de vivir en el mismo entorno geográfico que ella.
Con diecinueve años me reclutaron para hacer el Servicio Militar en la Armada Española. Lo primero que hacen nada más llegar al cuartel es rapar el pelo y vestir a todos los reclutas igual. Más de mil jóvenes de entre diecinueve y veinte años con el mismo uniforme y el mismo corte de pelo, que deja en evidencia unas enormes y despegadas orejas, una nariz repentinamente prominente y una inevitable cara de idiota. Y temor. Con sus gritos y sus normas, que por lo visto debías conocer aunque nadie te las hubiera explicado, su objetivo era atemorizar a los reclutas para así hacerles más receptivos y obedientes.
La convivencia cercana, muy cercana, veinticuatro horas al día, era inevitable. Éramos más de mil jóvenes de todas las provincias y de todos los niveles sociales, desprovistos de pronto de nuestra anterior identidad, vestidos de la misma manera, con el mismo corte de pelo, y con el mismo miedo. Allí no había privilegios, y el que era hijo de papá era igual que el que era hijo de un trabajador del Metal.
Cada uno a solas con su misma mismidad, desprovistos todos de cualquier adorno social que pudiera ocultar su verdadera identidad, comprobé con horror que el noventa por ciento de la población española era deficitaria mental. ¡Cómo vamos a hacer así una revolución social!
¿Dónde estaba antes toda aquella gente que yo no había visto jamás?
Si tan normal era conocer a proxenetas, traficantes de drogas y jóvenes adocenados, ¿por qué nunca me había tropezado con ninguno de ellos?
Podemos vivir en la misma ciudad, en el mismo entorno, muy cerca... y tan lejos al mismo tiempo.
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"En el bosque divergían dos caminos, y yo tomé el menos transitado".
No hace mucho asistí a una conferencia sobre la Novela Negra como género literario. Suelo asistir a todos los eventos literarios que puedo, y en esa ocasión la conferenciante era una joven escritora guipuzcoana de Novela Negra y relatos infantiles, combinación más frecuente de lo que pueda parecer, según nos dijo.
Decía que sus novelas estaban ambientadas en su propia ciudad porque era un entorno que conocía bien, un entorno con el que sus lectores podían sentirse familiarizados. "¡Quién no conoce a algún traficante de drogas!", decía la escritora. Su sorpresa fue mayúscula cuando comprobó que nadie en la sala había conocido nunca a ningún traficante de drogas a pesar de vivir en el mismo entorno geográfico que ella.
Con diecinueve años me reclutaron para hacer el Servicio Militar en la Armada Española. Lo primero que hacen nada más llegar al cuartel es rapar el pelo y vestir a todos los reclutas igual. Más de mil jóvenes de entre diecinueve y veinte años con el mismo uniforme y el mismo corte de pelo, que deja en evidencia unas enormes y despegadas orejas, una nariz repentinamente prominente y una inevitable cara de idiota. Y temor. Con sus gritos y sus normas, que por lo visto debías conocer aunque nadie te las hubiera explicado, su objetivo era atemorizar a los reclutas para así hacerles más receptivos y obedientes.
La convivencia cercana, muy cercana, veinticuatro horas al día, era inevitable. Éramos más de mil jóvenes de todas las provincias y de todos los niveles sociales, desprovistos de pronto de nuestra anterior identidad, vestidos de la misma manera, con el mismo corte de pelo, y con el mismo miedo. Allí no había privilegios, y el que era hijo de papá era igual que el que era hijo de un trabajador del Metal.
Cada uno a solas con su misma mismidad, desprovistos todos de cualquier adorno social que pudiera ocultar su verdadera identidad, comprobé con horror que el noventa por ciento de la población española era deficitaria mental. ¡Cómo vamos a hacer así una revolución social!
¿Dónde estaba antes toda aquella gente que yo no había visto jamás?
Si tan normal era conocer a proxenetas, traficantes de drogas y jóvenes adocenados, ¿por qué nunca me había tropezado con ninguno de ellos?
Podemos vivir en la misma ciudad, en el mismo entorno, muy cerca... y tan lejos al mismo tiempo.
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"En el bosque divergían dos caminos, y yo tomé el menos transitado".
Malos Hombres
Malos Hombres
Me he cruzado con una mujer joven, bastante guapa y con buen aspecto. Iba de la mano con su hija pequeña, una niña preciosa de unos cinco o seis años, le calculo.
Venían hacia mí, andando despacio y charlando amigablemente entre ellas. Una imagen entrañable.
Al llegar a mi altura puedo oír parte de la conversación que se traían madre e hija.
-No estés triste, mamá.
-No estoy triste, lo que estoy es muy enfadada contigo.
-No te enfades, mamá.
-!Ya verán cuando venga tu padre y le diga cómo me has contestado!
Y en ese punto me pierdo lo que en la distancia me pareció una entrañable conversación entre madre e hija, porque ellas siguen su camino y yo sigo el mío en sentido contrario.
Imagino al padre, que si sigue la línea de la madre y de la hija, será sin duda un buen hombre con buen aspecto y trato educado. Estará deseando llegar a casa para besar a su mujer y abrazar a su hija, que correrá alborozada por el pasillo para colgarse de su cuello en cuanto le vea entrar por la puerta de casa.
Imagino a la niña, temiendo oír el ruido de las llaves abriendo la puerta y ver aparecer a ese padre que la va a reñir por haber hecho enfadar a su madre.
Imagino a la madre, contándole al padre que su hija le ha contestado mal en algún momento del día, y le instará a que saque el ogro que lleva dentro para que riña severamente a esa niña de pelo rubito que me pareció adorable y preocupada por ver a su madre triste y enfadada.
El padre se verá en la obligación de reñir a su hija por no sabe qué, porque si no lo hace esa noche cenará morros.
La hija ya no se alegrará de que llegue la hora de ver a su adorado padre, porque se ha convertido en un ogro castigador.
Y la madre... no sé cómo se sentirá la madre. Su marido haciendo el papel de malo, cuando lo único que deseaba era llegar a casa para disfrutar del su mujer y de su hija. Su hija temiendo que llegue su padre porque es ese señor que la riñe al llegar a casa...
----------------------
Por San Valentín, me gustaría ver menos órdenes de alejamiento y más órdenes de acercamiento.
Me he cruzado con una mujer joven, bastante guapa y con buen aspecto. Iba de la mano con su hija pequeña, una niña preciosa de unos cinco o seis años, le calculo.
Venían hacia mí, andando despacio y charlando amigablemente entre ellas. Una imagen entrañable.
Al llegar a mi altura puedo oír parte de la conversación que se traían madre e hija.
-No estés triste, mamá.
-No estoy triste, lo que estoy es muy enfadada contigo.
-No te enfades, mamá.
-!Ya verán cuando venga tu padre y le diga cómo me has contestado!
Y en ese punto me pierdo lo que en la distancia me pareció una entrañable conversación entre madre e hija, porque ellas siguen su camino y yo sigo el mío en sentido contrario.
Imagino al padre, que si sigue la línea de la madre y de la hija, será sin duda un buen hombre con buen aspecto y trato educado. Estará deseando llegar a casa para besar a su mujer y abrazar a su hija, que correrá alborozada por el pasillo para colgarse de su cuello en cuanto le vea entrar por la puerta de casa.
Imagino a la niña, temiendo oír el ruido de las llaves abriendo la puerta y ver aparecer a ese padre que la va a reñir por haber hecho enfadar a su madre.
Imagino a la madre, contándole al padre que su hija le ha contestado mal en algún momento del día, y le instará a que saque el ogro que lleva dentro para que riña severamente a esa niña de pelo rubito que me pareció adorable y preocupada por ver a su madre triste y enfadada.
El padre se verá en la obligación de reñir a su hija por no sabe qué, porque si no lo hace esa noche cenará morros.
La hija ya no se alegrará de que llegue la hora de ver a su adorado padre, porque se ha convertido en un ogro castigador.
Y la madre... no sé cómo se sentirá la madre. Su marido haciendo el papel de malo, cuando lo único que deseaba era llegar a casa para disfrutar del su mujer y de su hija. Su hija temiendo que llegue su padre porque es ese señor que la riñe al llegar a casa...
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Por San Valentín, me gustaría ver menos órdenes de alejamiento y más órdenes de acercamiento.
Rosa Y Espina
Rosa Y Espina
Amor y belleza, lujuria y pasión.
Bruja, madre, puta, virginal.
Todo sublime, todo lo quiero,
sin poner ni quitar.
Sacerdotisa del amor, inspiradora de sueños,
dueña del pecado, locura y maldad.
Ladrona de corazones, torturadora de almas,
cordura y misterio, tormenta y paz.
De su poder para crear vida no quiero hablar
porque esa es magia que escapa a mi entendimiento.
Por ella se hace la guerra, y poesía también.
Por conocer sus secretos perdemos el Norte.
Por encallar en sus costas perdemos el Sur.
Qué tendrá ella, rosa y espina, perfidia y bondad.
Su grandeza empequeñece al hombre vulgar
que pretende -zafio- someter, en lugar de conquistar.
Qué misterio tendrá, con su risa hechicera,
con ese satánico ritmo al caminar.
Amor y belleza, lujuria y pasión.
Bruja, madre, puta, virginal.
Todo sublime, todo lo quiero,
sin poner ni quitar.
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¡Qué bonito día haces!
Llegó Navidad
Llegó Navidad
"Qué triste es andar en la vida por senda perdida, lejos de hogar, sin oír una voz cariñosa que diga amorosa: llegó Navidad".
Añora quien se queda. Quien se va añora más. Añora las risas, añora la gente, añora la vida normal. Tanta mar, tanto aliento, tantas noches para recordar. Las manos frías y la piel mojada ¡pero qué más da, ya pronto va a regresar! El café caliente anticipa lo que pronto vendrá: abrazos, risas, emociones... tal vez más.
Ya se ve la Virgen, guardiana del puerto... ¡qué guapa está! Es la Virgen del Carmen que arropa con su manto unos días de felicidad.
Y allí está ella brillando en la noche. Si la Virgen está guapa, ella lo está más.
Esperando en el muelle con su enorme sonrisa de Este a Oeste. Y otra secreta, íntima, impaciente, de Norte a Sur. Entonces corre a su encuentro con los brazos abiertos, como hermosa rosa de los vientos. Los días de tormenta, de esfuerzo y soledad tocan ya a su fin.
Un abrazo silencioso, no hace falta hablar, dos cuerpos que se encuentran, como la arena y el mar.
----------------------
Pienso en ti y sonrío. Te miro y sonrío. Te abrazo... y no necesito más.
"Qué triste es andar en la vida por senda perdida, lejos de hogar, sin oír una voz cariñosa que diga amorosa: llegó Navidad".
Añora quien se queda. Quien se va añora más. Añora las risas, añora la gente, añora la vida normal. Tanta mar, tanto aliento, tantas noches para recordar. Las manos frías y la piel mojada ¡pero qué más da, ya pronto va a regresar! El café caliente anticipa lo que pronto vendrá: abrazos, risas, emociones... tal vez más.
Ya se ve la Virgen, guardiana del puerto... ¡qué guapa está! Es la Virgen del Carmen que arropa con su manto unos días de felicidad.
Y allí está ella brillando en la noche. Si la Virgen está guapa, ella lo está más.
Esperando en el muelle con su enorme sonrisa de Este a Oeste. Y otra secreta, íntima, impaciente, de Norte a Sur. Entonces corre a su encuentro con los brazos abiertos, como hermosa rosa de los vientos. Los días de tormenta, de esfuerzo y soledad tocan ya a su fin.
Un abrazo silencioso, no hace falta hablar, dos cuerpos que se encuentran, como la arena y el mar.
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Pienso en ti y sonrío. Te miro y sonrío. Te abrazo... y no necesito más.
Nueve Mágico
Nueve Mágico
Qué tendrá el número nueve que hasta griegos y egipcios lo utilizaban como canon de belleza para representar a los dioses, en contraposición al canon de las siete cabezas, que es la proporción del cuerpo de los seres humanos corrientes.
Nueve orificios tiene el cuerpo humano.
Nueve meses dura un embarazo.
Nueve planetas tiene nuestro sistema solar.
Científicos, filósofos, músicos… la religión, la numerología y la mitología de todas las épocas y países han visto en el número nueve algo misterioso y mágico.
Incluso cuando éramos pequeños nos enseñaban a hacer la prueba del nueve para comprobar que nuestros cálculos eran correctos.
9 x 1= 9
9 x 2=18 (1+8=9)
9 x 3=27 (2+7=9)
9 x 4=36 (3+6=9)
9 x 5=45 (4+5=9)
9 x 6=54 (5+4=9)
9 x 7=63 (6+3=9)
9 x 8=72 (7+2=9)
9 x 9=81 (8+1=9)
9 x 10=90 (9+0=9)
1+2+3+4+5+6+7+8+9=45 (4+5=9)
360º=3+6+0=9
24 horas = 86.400 segundos 8+6+4+0+0=18 (1+8=9)
Parecidas curiosidades matemáticas se producen también con sus hermanos menores, el 6 y el 3, que sumados dan 9.
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“Si supieras la magnificencia de los números 3, 6 y 9, tendrías la llave del Universo” (Nikola Tesla).
Qué tendrá el número nueve que hasta griegos y egipcios lo utilizaban como canon de belleza para representar a los dioses, en contraposición al canon de las siete cabezas, que es la proporción del cuerpo de los seres humanos corrientes.
Nueve orificios tiene el cuerpo humano.
Nueve meses dura un embarazo.
Nueve planetas tiene nuestro sistema solar.
Científicos, filósofos, músicos… la religión, la numerología y la mitología de todas las épocas y países han visto en el número nueve algo misterioso y mágico.
Incluso cuando éramos pequeños nos enseñaban a hacer la prueba del nueve para comprobar que nuestros cálculos eran correctos.
9 x 1= 9
9 x 2=18 (1+8=9)
9 x 3=27 (2+7=9)
9 x 4=36 (3+6=9)
9 x 5=45 (4+5=9)
9 x 6=54 (5+4=9)
9 x 7=63 (6+3=9)
9 x 8=72 (7+2=9)
9 x 9=81 (8+1=9)
9 x 10=90 (9+0=9)
1+2+3+4+5+6+7+8+9=45 (4+5=9)
360º=3+6+0=9
24 horas = 86.400 segundos 8+6+4+0+0=18 (1+8=9)
Parecidas curiosidades matemáticas se producen también con sus hermanos menores, el 6 y el 3, que sumados dan 9.
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“Si supieras la magnificencia de los números 3, 6 y 9, tendrías la llave del Universo” (Nikola Tesla).
Galileo
Galileo
Hay una opinión oficial en cada época, en cada zona y en cada colectivo. Esa opinión oficial se convierte en "opinión general" gracias a la presión de los dirigentes, que señalan a los disidentes y azuzan a las bases para que se lancen contra ellos con patente de corso.
Esto ha sido así a lo largo de los tiempos y nada ha cambiado. Hasta hace no mucho te lapidaban -y todavía se hace en países poco avanzados- si decías que había más de dos sexos. Ahora, en los países avanzados te lapidan si no reconoces que hay muchos más, tantos como cada uno quiera. Defender lo obvio ha sido y es una actividad de riesgo si no coincide con la opinión oficial que dictan los dirigentes en cada momento y que asumen entusiasmados los que llegaron tarde al reparto de cerebros.
Si opinas que un policía uniformado no puede ir con greñas, sin afeitar, con tatuajes, piercings, pendientes y aspecto de delincuente, siempre hay corporativistas indignados dispuestos a morderte la yugular. Si opinas que un hombre no puede ser nombrado la mujer más guapa del país, por razones obvias, hordas de indignados saltan furiosos sobre ti. Lo más cómodo y seguro es no pensar, sino bailar al ritmo variable e interesado de la opinión oficial. ¡Y sin embargo se mueve! que diría Galileo.
Y entonces oyes el sempiterno "¡¡¡esa será tu opinión!!!", dicho esto con tono indignado y amenazante, como si fuera un delito tener opinión. Los testigos permanecen expectantes hasta asegurarse de que hay "quorum" suficiente para decidir si es mejor defender lo obvio o permanecer callados, a la vista de la furibunda reacción de esa caterva de indignados acólitos de la oficialidad. Tú aclaras que esa es sólo tu opinión, sin pretender sentar cátedra, y entonces alguien vuelve a insistir "¡¡¡ya, pero esa es sólo tu opinión!!!". Y para darle un toque intelectual a su intento de represión, añade: "las opiniones son como los culos, que todo el mundo tiene uno".
Y ahí ya no puedes callarte. Puede que tengas que callarte que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol y no al revés, como aseveraban los coetáneos de Galileo, si con ello evitas ir a prisión. Tú admites que esa es sólo tu opinión y que tienes derecho a expresarla, del mismo modo que él tiene derecho a expresar la suya, pero en lo de las opiniones y los culos, ahí no te puedes callar. Hay tantas opiniones como cerebros, pero no hay tantas opiniones como culos. Quien tiene un cerebro tiene una opinión (un cerebro, una opinión). Pero todos los que aceptan la opinión general sin análisis, tienen culo pero no opinión (muchos culos, una opinión).
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En el bosque divergían dos caminos, y yo tomé el menos transitado.
Hay una opinión oficial en cada época, en cada zona y en cada colectivo. Esa opinión oficial se convierte en "opinión general" gracias a la presión de los dirigentes, que señalan a los disidentes y azuzan a las bases para que se lancen contra ellos con patente de corso.
Esto ha sido así a lo largo de los tiempos y nada ha cambiado. Hasta hace no mucho te lapidaban -y todavía se hace en países poco avanzados- si decías que había más de dos sexos. Ahora, en los países avanzados te lapidan si no reconoces que hay muchos más, tantos como cada uno quiera. Defender lo obvio ha sido y es una actividad de riesgo si no coincide con la opinión oficial que dictan los dirigentes en cada momento y que asumen entusiasmados los que llegaron tarde al reparto de cerebros.
Si opinas que un policía uniformado no puede ir con greñas, sin afeitar, con tatuajes, piercings, pendientes y aspecto de delincuente, siempre hay corporativistas indignados dispuestos a morderte la yugular. Si opinas que un hombre no puede ser nombrado la mujer más guapa del país, por razones obvias, hordas de indignados saltan furiosos sobre ti. Lo más cómodo y seguro es no pensar, sino bailar al ritmo variable e interesado de la opinión oficial. ¡Y sin embargo se mueve! que diría Galileo.
Y entonces oyes el sempiterno "¡¡¡esa será tu opinión!!!", dicho esto con tono indignado y amenazante, como si fuera un delito tener opinión. Los testigos permanecen expectantes hasta asegurarse de que hay "quorum" suficiente para decidir si es mejor defender lo obvio o permanecer callados, a la vista de la furibunda reacción de esa caterva de indignados acólitos de la oficialidad. Tú aclaras que esa es sólo tu opinión, sin pretender sentar cátedra, y entonces alguien vuelve a insistir "¡¡¡ya, pero esa es sólo tu opinión!!!". Y para darle un toque intelectual a su intento de represión, añade: "las opiniones son como los culos, que todo el mundo tiene uno".
Y ahí ya no puedes callarte. Puede que tengas que callarte que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol y no al revés, como aseveraban los coetáneos de Galileo, si con ello evitas ir a prisión. Tú admites que esa es sólo tu opinión y que tienes derecho a expresarla, del mismo modo que él tiene derecho a expresar la suya, pero en lo de las opiniones y los culos, ahí no te puedes callar. Hay tantas opiniones como cerebros, pero no hay tantas opiniones como culos. Quien tiene un cerebro tiene una opinión (un cerebro, una opinión). Pero todos los que aceptan la opinión general sin análisis, tienen culo pero no opinión (muchos culos, una opinión).
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En el bosque divergían dos caminos, y yo tomé el menos transitado.
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