Valores

Valores

La degradación de políticos, periodistas, jueces, policías, sindicalistas, dirigentes de instituciones públicas que sirven a intereses privados... es pública y notoria, que el entorno es favorable, y una sola manzana podrida es capaz de envilecer a todas las demás. Todos ellos gozan, no obstante, de derechos humanos como los demás.

Sus asesores les diseñan discursos en los que se retuerce el lenguaje hasta el punto de que lo malo que hacen ellos parece bueno, y lo bueno que hacen otros parece malo. Es la perversión del lenguaje, que exalta lo grotesco y normaliza la aberración, consiguiendo con ello un embrutecimiento de la población. Ese discurso machacante, que además pretende neutralizar cualquier otra fuente de información que no sea la oficial, mantiene a la población incapaz de cualquier humana reflexión.

Sembrar el odio entre los distintos colectivos que forman el conjunto social es una de las actividades en las que invierten más esfuerzo mediático, por aquello de "divide y vencerás". Al mismo tiempo, inventan continuamente delitos nuevos para que nadie esté seguro de si lo que hacen, dicen o piensan los ciudadanos es ilegal, por lo que más vale callar, no sea que te vayan a señalar.

Importar, proteger, promover y subvencionar la delincuencia de bajo perfil es también una herramienta eficaz, de manera que el vulgo pida a gritos un mayor control por parte de la autoridad. Mientras los ciudadanos se preocupen sólo de sobrevivir un día más, no podrán darse cuenta de a qué se dedican ellos y a quiénes sirven en realidad para poder mantener su "statu quo".

Estamos asistiendo a un proceso de involución humana en todos los frentes, no sólo el institucional, sino también el personal, familiar y social. La traición a la propia naturaleza y condición humana, la degradación moral, el llegar a no saber distinguir lo importante de lo que es fundamental, puede contaminar a cualquiera que se exponga a su mediocridad.

Por cierto, la salud mental de la población, con un 25% de incidencia, es ya un serio problema social. Y seguimos avanzando.

La batalla está perdida. No se puede salvar a todos. Pero hay otra Humanidad esperando paciente entre tanta vulgaridad. Hay otra Humanidad con principios y con valores, esperando su oportunidad.

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Me ha costado muchas tormentas conseguir tanta paz.

¿Dónde Está YO?


¿DÓNDE ESTÁ YO?
El ser humano está formado fundamentalmente por tres partes: cuerpo, mente y espíritu. Es como la Santísima Trinidad: tres entidades en una sola naturaleza.

Esto convierte al ser humano en lo más perfecto y evolucionado del Universo. Angeles y demonios tienen espíritu y mente, pero no tienen cuerpo, lo que les impide disfrutar del intercambio de fluidos con otros congéneres, notar el sol sobre la piel, o sentir una suave brisa en la cara mientras contemplas un bonito paisaje oyendo música y saboreando una cerveza doble malta en compañía de un bello ejemplar humano.
Ellos nos envidian, y por eso están siempre tratando de convencernos de que tenemos que renunciar a alguna de esas ventajas: unos quieren que renunciemos al cuerpo y los otros quieren que renunciemos al alma. Pero nosotros lo queremos todo, y no estamos dispuestos a sentirnos culpables por ello.

Sin embargo, la esencia del YO no está en el cuerpo ni en la mente, sino exclusivamente en el espíritu. A mí (a YO) me duele la cabeza, mi cabeza, la mía, la de YO. En mi opinión (en la opinión de YO) ese individuo es un gran tipo. Incluso, hasta nuestros propios sentimientos pueden no ser la verdadera esencia de nuestro YO (YO siento paz cuando medito en la orilla del río, viendo el agua pasar). Puede cambiar nuestro cuerpo, nuestros pensamientos o nuestros sentimientos, pero seguimos teniendo conciencia de nuestra identidad aunque cambien los atributos de nuestro YO.

Nuestro cuerpo funciona solo. Respiramos, bombeamos vida a todos los rincones del cuerpo, tenemos un ejército de fuerzas especiales dispuestas a combatir a cualquier invasor, y engendramos clones con los que poblar la Tierra sin tener ni idea de cómo se hace, científicamente hablando. Nuestro cuerpo funciona a la perfección, pero no lo dirigimos nosotros, funciona solo, no lo dirige nuestro YO.

Nuestra mente funciona noche y día sin que nosotros podamos impedirlo. Incluso la gente más zafia tiene una mente que funciona sin que ellos hagan nada para que así sea. Te “vienen” pensamientos constantemente, y tenemos pensamientos con los que no siempre nos sentimos identificados. Tenemos sueños, a veces extraños, que cuando nos despertamos, ni siquiera entendemos.

Nuestro YO no controla nuestro cuerpo, ni controla nuestros pensamientos.
Incluso, a veces, nuestro YO no acepta nuestro cuerpo ni nuestra mente. No nos gustan... o sí. Pero ¿a quién le gusta, o no, nuestro cuerpo o nuestros pensamientos? ¡A YO!

Parece claro que el cuerpo y la mente son nuestros, pero no son YO.
Quizá haya que identificar nuestro verdadero YO y observar nuestro cuerpo y nuestra mente con curiosidad científica, como algo externo a nosotros, e incluso como elementos que hay que controlar, ya que funcionan sin nuestra participación, y a veces actúan en contra de nuestro beneficio, como cuando tenemos dependencias, baja autoestima, depresión, etc.

Otra opción es tomarse la pastilla azul de Matrix y disfrutar de la vida sin hacerse tantas preguntas, que cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas.

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Es muy arriesgado no arriesgarse, y yo no quiero correr ese riesgo.
 

Te Lo Juro Por Arturo

 Te Lo Juro Por Arturo


Prometo por mi conciencia y honor, dicen, como si supieran lo que es, entre risas estentóreas y encendidos aplausos de incondicionales paniaguados.

Disparan con pólvora ajena para comprar apoyos personales, pero hay para todos, incluso para los adversarios, que celebran el reparto del botín, aunque para ello tengan que taparse la nariz. "Para lo que nos queda en el convento..."

Prometo por mi conciencia y honor, dicen, como si supieran lo que es. Avisados estáis, luego no digáis que no os lo advertí.
 

EVOLUCIÓN DE LA DEUDA DE ESPAÑA

Fecha  Deuda (M.€)   Deuda (%PIB)   Deuda por habitante

2022    1.502.804        111,60%            31.267 €
2021    1.428.133        116,80%            30.068 €
2020    1.345.786        120,30%            28.393 €
2019    1.223.355          98,20%            25.846 €
2018    1.208.861        100,40%            25.755 €
2017    1.183.412        101,80%            25.363 €
2016    1.145.050        102,70%            24.610 €
2015    1.113.661        103,30%            23.981 €
2014    1.084.846        105,10%            23.355 €
2013    1.025.655        100,50%            22.051 €
2012       927.813          90,00%            19.856 €
2011       743.043          69,90%            15.871 €
2010       649.153          60,50%            13.910 €
2009       569.535          53,30%            12.252 €
2008       440.621          39,70%              9.529 €
2007       384.662          35,80%              8.423 €
2006       392.132          39,10%              8.756 €
2005       393.479          42,40%              8.941 €
2004       389.888          45,40%              9.005 €
2003       382.775          47,70%              8.996 €
2002       384.145          51,20%              9.184 €
2001       378.883          54,00%              9.233 €
2000       374.557          57,80%              9.211 €
1999       362.223          60,80%              8.950 €
1998       346.417          62,30%              8.595 €
1997       333.627          64,20%              8.311 €
1996       319.976          65,40%              8.005 €
1995       283.457          61,50%              7.121 €
1994       249.508          58,68%              6.294 €
1993       225.627          56,16%              5.718 €
1992       174.047          45,42%              4.433 €
1991       152.672          43,09%              3.910 €
1990       136.775          42,51%              3.518 €
1989       117.061          41,03%              3.013 €
1988       100.796          39,63%              2.598 €
1987         98.919          43,14%              2.554 €
1986         88.955          43,30%              2.302 €
1985         75.769          42,06%              1.966 €
1984         59.926          37,08%              1.560 €
1983         43.817          30,38%              1.145 €
1982         31.769          25,14%                 834 €
1981         22.017          20,02%                 581 €
1980         15.997          16,58%                 425 €

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Nadie promete tanto como aquel que no está dispuesto a cumplir.

 

Por Un Puñado De Votos

Por Un Puñado De Votos

Hace unos años merodeaba por el barrio una perra, seguramente con algún desarreglo genital, a la que perseguían más de una docena de perros que corrían detrás de ella ladrando desesperados hasta que conseguían montarla. Todos los días era el mismo lamentable espectáculo: la perra repartiendo feromonas a diestro y siniestro, y los perros persiguiéndola para beneficiársela, uno detrás de otro. Y así estamos, siendo testigos de un espectáculo escandalosamente similar. ¡En fin!

Nos dicen los medios con gran alborozo, como si de la llegada de los Reyes Magos se tratara, que la policía va por las escuelas para concienciar a los niños sobre el acoso escolar. Por lo visto, el gobierno no considera que el profesorado sea personal cualificado para educar a los niños en el respeto y la convivencia. Los niños, recibiendo educación policial. ¡En fin!

Hemos sabido también que un juez ha obligado a readmitir en el restaurante donde trabajaba a una empleada que orinaba en los recipientes donde se cocinaba. Parece que no habían advertido a la prójima de que la estaban grabando porque había algo que no olía bien. Supongo que el juez rechazaría una invitación a comer en ese restaurante al que ha calificado con cinco estrellas. ¡En fin!

Y vemos bombardeos diarios sobre hospitales, hogares y columnas de desesperados que huyen de la muerte con lo puesto, mientras la comunidad internacional debate sobre si eso es constitucional o se ajusta a la legalidad internacional. ¡En fin!

Continúa la llegada de miles y miles de inmigrantes jugándose la piel para escapar del horror de sus países. Son jóvenes y fuertes, y seguro que conseguirán una vida mejor. Atrás dejaron a familiares y amigos abandonados a su suerte en aquel infierno en el que nadie les ayudará. ¡En fin!

A ver si es verdad eso que dicen las mises mientras presumen de trasero: que se consiga pronto la paz en el mundo.

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Para conocer la calidad del mar no es necesario analizar todo el agua, basta con analizar diferentes muestras de aquí y de allá.

 

Alfonsina Y El Mar

ALFONSINA Y EL MAR
Alfonsina Storni fue una poetisa argentina popularizada por la canción “Alfonsina y el mar” que tan magistralmente han interpretado Mercedes Sosa, Chabuca Granda o Pasión Vega.

Madre soltera, sus escritos, románticos y eróticos unos, y feministas con cierto resentimiento contra los hombres otros, están sazonados con el sufrimiento que le provocaba el cáncer que padecía.

Se suicidó arrojándose por un acantilado en el Mar del Plata, aunque una visión más romántica dice que se suicidó internándose lentamente en el mar.
Yo me quedo con esta última versión, que es más bonita.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Lo que queda de tu vida son los recuerdos, así que procura que los que vayas acumulando sean buenos.
 

Lecturas Del Blog

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TEMAS
Amor, Economía, Esoterismo, Libros, Personal, Poesía, Reflexiones, Sociedad, Varios.

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Agua Que No Has De Beber

Agua Que No Has De Beber

Entra en la cafetería un grupo de parejas enfrascadas en una animada conversación que traían ya desde el exterior. Uno de ellos, el que parece el líder, le pide al camarero con gran seguridad “lo mismo de siempre”.

Ella recorre con la mirada la barra del bar buscando una servilleta para acariciar sus labios y no manchar la copa de cristal. Él le acerca el servilletero. Se lo acerca con parsimonia, deslizándolo sobre el todavía húmedo mostrador, que el camarero lo acaba de limpiar. Ella no entiende ese lento movimiento del servilletero avanzando hacia ella, dándose importancia como si de una diva sobre un escenario se tratara. Entonces levanta la vista, por ver qué pasa, y él la está contemplando, intentando profundizar en su mirada, estableciendo un contacto visual claramente inapropiado. Tan inapropiado como si le hubiera dado un azote en el trasero o le hubiera acariciado el hombro con el dorso de la mano.

Al principio se siente incómoda, y hasta ofendida por esa intromisión visual que le ha llegado a sonrojar. Pero es fuerte, y ese día está rompedora con su vestido negro ajustado y sus vertiginosos tacones de arrasar. Acepta el reto, sonríe, y durante unos segundos su mano y la de él coinciden en el servilletero, sin tocarse, que no hace falta más. Beber al mismo tiempo, como un brindis secreto, sin dejar de mirarse, termina de dar contenido a ese encuentro visual. El grupo sigue envuelto entre risas y sonidos de cristal, sin darse cuenta de lo que acaba de pasar.
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Quien no entiende una mirada, no entenderá una larga explicación.

 

Divino Tesoro

Divino Tesoro

"Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…".

Así decía Rubén Darío en su "Canción de otoño en primavera". Pero a mí me ha costado muchos años dejar de ser joven, muchos años de experiencia y aprendizaje que no quisiera arrojar por la borda. No quisiera desaprender lo aprendido, desvivir lo vivido, desdisfrutar lo disfrutado ni desamar lo amado. Aprendí de mis errores, así que voy a cometer más para seguir aprendiendo. Vale más arrepentirse de lo que has hecho que de lo que no has hecho.

No quisiera volver a los años de estulta altivez en los que creías saberlo todo, sin haber apenas asomado a la vida. No. El tesoro no es ser bisoño, sino haber aprendido a separar el trigo de la paja y la paja del polvo. El tesoro es saber qué quieres y qué no quieres. El tesoro es haber llegado hasta aquí y sonreír viendo desde la atalaya de la vida todo el camino recorrido, superado, disfrutado y sufrido, que todo suma.

No quisiera volver a pasar por la niñez, ni la adolescencia, ni la juventud, luchando en guerras baldías, ajenas las más, adocenados, dirigidos por aviesos intereses haciéndonos creer que eran los nuestros. Queda mucho por recorrer, seguramente la mejor parte, sin prisa, disfrutando cada paso y extrayendo el meollo a la vida, que a nadie hay que dar cuentas ya, y al final del camino nos preguntaremos si hicimos todo lo que pudimos, o nos quedamos arrellanados en el sofá para no molestar.

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De la vida exprimo el jugo y desecho lo demás.


El Satélite De Mi Vecina

El Satélite De Mi Vecina

Tenía una vecina que trabajaba en Hacienda. Contaba cómo un día llamó a capítulo a un defraudador. El malhechor era un aldeano que cultivaba patatas, pero por lo visto no había declarado todas las patatas que había cosechado. Mi amiga no era policía ni un matón de callejón en plena extorsión, sino una buena persona que contaba su hazaña como si estuviera haciendo un servicio a la sociedad. ¡A Hacienda le vas a engañar! El delincuente le explicaba que ese año había tenido mala cosecha, pero mi amiga le enseñó fotos de satélite en las que se veía la verdadera extensión de su plantación, que por lo visto no coincidía con la versión del timador.

Mi amiga trabajaba por las mañanas en el centro de la ciudad, en una cómoda oficina con aire acondicionado y máquina de café.
El delincuente llevaba las botas gastadas, camisa de cuadros remangada y la frente profundamente arada por las inclemencias del tiempo.
El facineroso tenía un pequeño tractor, todavía sin pagar, la espalda rota, la cara quemada y muchas ganas de sentarse a descansar en el sofá.
Mi amiga tenía satélites y, llegado el caso, si el bandido no entraba en razón, contaba con gente armada y gente togada para hacerle pagar por su plantación.

Hacienda tiene satélites, te vigila con tu propio smartphone y no le importa si tienes el lomo roto, si la tierra es tuya o que las patatas las hayas plantado tú.
Un enorme despliegue de medios, una maquinaria infernal para someter al súbdito y subvencionar al señor.
Hacienda sabe sumar, restar, multiplicar y dividir. También sabe leer y escribir. Tiene toda la información y todos los medios materiales, humanos y legales.
Cuando te envía la declaración, el resultado te da a pagar, pero si llevas la misma información a cualquier gestoría de barrio, resulta que te da a devolver.

Si los científicos supieran para qué se usa su ciencia, tal vez la ocultarían al señor feudal, que con espada o con satélite, siempre se dedica a recaudar.
Quienes esto hacen son buenas personas que se limitan a hacer su trabajo, y eso les libera de toda responsabilidad.
...O tal vez no.

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La esclavitud era legal... Un juego de trileros para vender legalidad como si fuera justicia universal.


Sin Poner Ni Quitar

Sin Poner Ni Quitar

La noche de Reyes dejo junto a mis zapatos dos copas de champán y un poco de turrón. Sólo pongo viandas para dos, porque sé que el tercer rey se queda en el portal vigilando los camellos, que la cosa está muy achuchada y ya no se respeta nada.

Cuando me levanto por la mañana veo junto a mis zapatos los regalos que quería, siempre aciertan, y las copas de champán y la bandeja del turrón están vacías. ¡Cómo no voy a creer en los Reyes Magos!

También creo en el amor platónico. Y en el sexo intenso. Y en la pasión desbordada, que lo cortés no quita lo valiente. El tálamo y el altar, el infierno y el cielo, todo lo quiero, sin poner ni quitar. Tanto si te gusta la paz del cielo como el calor del infierno, de todo tengo, que no hay infierno malo si te lleva de la mano el demonio adecuado.

Yo creo en los Reyes Magos, en el amor platónico, en el sexo intenso y en la pasión desbordada. Todo lo quiero, sin poner ni quitar.
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"En el bosque divergían dos caminos, y yo tomé el menos transitado".