Todos Autónomos

Todos Autónomos

Las noticias describen a diario las penosas circunstancias en las que tienen que trabajar las personas encargadas de hacer las camas en los hoteles.
Nos alertan también de los peligros que sufren las personas empleadas en trabajos domésticos, ya que algunos domicilios tienen un escalón o algún armario alto que les obliga a estirar los brazos para coger un vaso, con el riesgo de sufrir una lesión. Dicen que algunos domicilios tienen incluso un cuarto de baño que hay que limpiar, por lo que el riesgo de sufrir un resbalón es evidente.
Nos dicen también que los camareros acuden cada vez más al psicólogo, aquejados de estrés, y que la gente no entiende que una cosa es tomar un café, y otra cosa es que alguien te lo tenga que servir.

Menos mal que cualquier persona que trabaje por cuenta ajena puede cogerse hasta un año y medio de baja por estrés o por depresión, sin más requisito que ir al médico y decir que levantarse temprano o tener que atender el teléfono en la oficina le produce ansiedad, angustia, desesperación... que ya lo dice la canción.

Además, si un empleado tiene un hijo, lo tiene que llevar al médico o tiene vacaciones en el colegio, tiene derecho a que otros se hagan cargo de los inconvenientes de su situación familiar y personal. También deberán ser otros los que le paguen los días que no trabaje por tener que recuperarse del dolor que sufre si pierde algún familiar o tiene que ir a visitarle al hospital.

El hombre más rico del mundo propone que cada persona sea autónoma, y que cobre por lo que rinde y por el valor que tenga el trabajo que aporta. No es lo mismo trabajar en una mina, una obra, un barco pesquero, programar sistemas informáticos o dirigir una pequeña empresa trabajando más horas que un reloj para mantenerla a flote, que atender al teléfono, hacer las camas en un hotel o servir un café. Cada trabajo tiene su valor, y la familia de cada uno es de cada uno.

Los dirigentes populistas agitan los ánimos de la gente para que reclame su derecho a no tener ninguna responsabilidad sobre sus propias vidas, y que sean otros quienes se hagan cargo de su situación... porque tienen un derecho innato a ello. Es una lógica aplastante que sólo los más obtusos se niegan a entender.

Pero llegará el día en que tengas que ser responsable de tu vida, de tu familia y de tus ingresos. Y te darás cuenta -o quizá no- de que haber reclamado tu innato derecho a ser una persona dependiente, prescindible y sin obligaciones mientras comías hamburguesas o te hacías selfies con tu carísimo smartphone, te va a salir realmente caro, porque nadie querrá hacerse cargo de tu irresponsabilidad, que una cosa el la solidaridad con el más necesitado, y otra cosa es promover la incultura, la incompetencia y la mediocridad.

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Que cada uno barra su parcela.