Viaje Infinito

Viaje Infinito

Viaje Infinito es una bitácora donde la palabra se transforma en materia viva. En estas páginas conviven el Amor y el Esoterismo, la Sociedad y la Economía, la Poesía y la Reflexión. No como compartimentos estancos, sino como corrientes que se entrelazan en un mismo río. Cada texto es una estación de tránsito: a veces contemplativa, a veces crítica, a veces simbólica; siempre honesta.

La diversidad temática no dispersa; al contrario, revela una coherencia profunda: la búsqueda constante de sentido. El amor aparece como fuerza constructora. La sociedad se observa sin concesiones, pero con voluntad de comprensión. La economía se aborda no solo como sistema material, sino como reflejo de valores. El esoterismo emerge como vía simbólica para descifrar los estratos invisibles de la experiencia. Y la poesía actúa como respiración que unifica el conjunto.

Viaje Infinito propone tránsito. Cada página es un umbral; cada reflexión, una invitación a pensar desde dentro. El lector no encontrará aquí un tratado sistemático, sino algo más orgánico: fragmentos que forman una constelación de conciencia.

Este libro es el testimonio de que pensar también es un viaje, y que el viaje auténtico no tiene destino final.

Porque lo infinito no es lo inabarcable: es lo que continúa expandiéndose en quien se atreve a recorrerlo. 

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Vespersiones

Vespersiones

Su vida ya había sufrido algunos bruscos golpes de timón, y siempre había podido enderezar el rumbo y salir airoso de cada situación.
Pero aquella llamada cambiaría su vida de manera significativa, y no parecía que hubiera mucha luz en el horizonte.

—Voy a rehacer mi vida con tu exmujer y las niñas —le dijo con inquietante seguridad.
—¡De qué me hablas!
—Siempre nos has mantenido a mi mujer y a mí alejados de tu familia, para que no la ensuciáramos, pero ahora soy yo quien se queda con ella, y tú el que se queda fuera.
—No sabes lo que estás diciendo. Mi exmujer nunca cometería una deslealtad así, y mis hijas jamás me traicionarían. ¡No sabes la relación tan bonita y estrecha que tenemos! Que estemos divorciados no significa que no sigamos llevando una íntima vida familiar.
—Veo que no te has enterado de nada. En realidad mi llamada es para hacerte un favor. Mañana enterraremos las cenizas de mi mujer, y quiero pedirte que no vayas, porque sería muy humillante para ti enterarte delante de toda la familia de que yo me quedo con la tuya y que tú te quedas fuera.

Su hermano se había quedado viudo hacía sólo dos días, y aquella notificación no tenía ningún sentido. El día anterior estuvieron juntos en el tanatorio y, frente al féretro de su mujer, pasaron casi dos horas hablando de la vida, de la familia... y de todas esas cosas de las que se habla en esas situaciones. Estuvieron hablando con la cercanía con la que hablan dos hermanos que siempre habían tendido una relación próxima, y con la solemnidad que la ocasión requería. No tenía sentido.
Y se quedó callado para ver por dónde discurría la conversación. Pensó que tal vez su hermano se había trastornado por haberse quedado viudo, a pesar de que su esposa siempre le había tratado con desdén. Él no tenía nivel para acceder a su exmujer, y mucho menos para robarle el cariño y la lealtad de sus dos preciosas hijas, con las que siempre había disfrutado de una inquebrantable complicidad.
 
—Imagino que estarás confuso —continuó—, pero nuestra relación viene de lejos.
—No te creo, yo lo habría notado.
—Desde tu divorcio han cambiado algunas cosas que antes manteníamos en secreto, pero ya no hay motivo para ello: tú divorciado, mi mujer fallecida...
—He estado viviendo fuera estos últimos años atendiendo a nuestros padres, te recuerdo que completamente solo y sin la ayuda de nadie 
—le reprochó, y no he podido estar al tanto de todo, pero lo que dices no me lo puedo creer.
—¿Tampoco sabes que la que crees tu hija pequeña, en realidad no es tuya, verdad?

Aquello le cayó como un jarro de agua fría en mitad de la noche. De pronto se agolparon en su cabeza multitud de anécdotas y situaciones a las que nunca dio demasiada importancia, seguro de que había cosas que nunca le podrían fallar. Pero aquella afirmación era perfectamente plausible, más allá de la incredulidad con la que recibió inicialmente la noticia.
Empezó a relacionar el hecho de que su exmujer insistiera tanto en que fuera él el padrino de su hija pequeña, o que tuviera tantas reuniones por las tardes en el Instituto, cuando se suponía que el Instituto estaba cerrado, o que le invitara a comer en su excasa por primera vez sólo dos meses antes de esa notificación... sólo dos meses antes de la extraña muerte de su mujer.

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Viaje A La Alhambra

Viaje A La Alhambra

Hacía calor, mucho calor. El hotel estaba junto al río que les separaba del centro de la ciudad, un antiguo monasterio en el que descansar durante las horas más calurosas del día hasta que llegara una hora más llevadera. Pero ni la noche servía de alivio, y en cuanto podían, buscaban locales acondicionados donde descansar tras cada actividad lúdica o cultural del día, y tomar un refrescante cóctel en el calor de la noche.

La Alhambra estaba bien, pero no les impresionó más allá de la propia leyenda, que la rodeaba de una aureola que no se parecía mucho a la realidad de ese momento. Podrían imaginarse todas las cosas que allí sucedieron durante sus años de esplendor, antes de que los Reyes Católicos conquistaran la ciudad tras la rendición de Boabdil "el Chico" (Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre, le decía su madre), poniendo fin así a la Reconquista del país, expulsando a los árabes, que durante casi ocho siglos llenaron la península de cultura.

Dice la leyenda que los habitantes cristianos debían pagar a los conquistadores árabes cien doncellas al año, cincuenta nobles y cincuenta plebeyas. No parece que eso fuera cierto, pero sí tomaban a las mujeres como concubinas y a los hombres como esclavos, aunque no como un humillante tributo, sino como un simple botín de guerra, costumbre habitual de aquella época en todos los bandos.

Así que, realidad o leyenda, pasear por la Alhambra suponía poder recrear imágenes de genios, alfombras voladoras, zocos, cuevas con tesoros inmensos, harenes, jardines, ingenieros, matemáticos, poetas, guerreros... que la imaginación es libre y puede poner todo el adorno que le falte a la realidad. “Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”, le decía un poeta mexicano a su esposa durante su viaje de novios, al encontrarse allí con una persona invidente.

Sí les llamó la atención, sin embargo, el romántico "Paseo de los Tristes", que discurre junto al pequeño río que abraza el paraje sobre el que se alza la Alhambra, llamado así por ser antiguamente el lugar de paso de los cortejos fúnebres hacia el cementerio. Entrañables comercios y terrazas con vistas a la majestuosa construcción nazarí, adornan el entrañable camino que disfrutaron varias veces, cada día más enamorados.

En el Sacromonte, una barriada del Albaicín con fantásticas vistas a la Alhambra, y cuna del flamenco, pudieron asistir a una zambra, un estilo de cante y baile gitano que se puede disfrutar en sus famosas casas-cueva. Aquella zona fue la que inspiró el
Romancero Gitano al poeta español Federico García Lorca. Cuando volvieron por la noche al hotel, se entregaron a la poesía recreando alguno de sus versos: "Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar, sin bridas y sin estribos".

Los siguientes días disfrutaron despacio, entre risas y abrazos, de todos los rincones, terrazas y restaurantes de la ciudad. Y visitaron también la capilla adosada a la catedral donde se encuentra la cripta en la que se pueden ver los féretros de los Reyes Católicos, junto a los de su hija Juana la Loca y su marido Felipe el Hermoso. Como debió sentirse Napoleón cuando les dijo a sus soldados durante la campaña de Egipto "desde lo alto de estas pirámides cuarenta siglos os contemplan", así se sintieron ellos al contemplar los sarcófagos de los Reyes Católicos en la ciudad que conquistaron, poniendo fin así a la ocupación nazarí.

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Es tu risa mi música mejor.